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ALEPHZERO 13, Enero-Febrero, 1998. John N. Howard
Hasta la segunda mitad del siglo XIX no existía un laboratorio de enseñanza ni curso de instrucción en "física práctica" en donde el estudiante obtuviera práctica de laboratorio en las técnicas experimentales. Los grandes experimentadores anteriores a aquel tiempo Newton, Cavendish, Young, Faraday y otros habían aprendido las técnicas experimentales en laboratorios privados o ayudado a sus maestros en sus labores. En 1850, William Thomson desalojó una vieja bodega de vino y otra, al lado, de carbón, en el sótano de la escuela de Glasgow, a fin de realizar estudios de laboratorio acerca de la electricidad. Ayudaron a Thomson en la indagación sus seis u ocho discípulos. No tenían asistentes ni taller; si uno necesitaba una resistencia, tenía que procurarse el alambre y embobinarlo en persona. Éste fue, con todo, el inicio de la física experimental académica. Stokes disponía de una sala en Cambridge donde experimentaba, pero carecía de la ayuda de estudiantes o asistentes. En 1867 el profesor R.B. Clifton, en Oxford, puso en marcha una clase reducida de física práctica y en 1868 entró en funciones el laboratorio Clarendon. En 1870 se iniciaron clases análogas en Londres, en King´s College y el University College. El único laboratorio de enseñanza parecido que había en Europa era el de Jamin, en la Sorbona, y en Estados Unidos el de Pickering en el MIT. En 1869 un comité de Cambridge recomendó que se estableciera una cátedra especial destinada a enseñanza y demostración en física experimental. En octubre de 1870 el canciller de la universidad, el séptimo duque de Devonshire (William Cavendish, quien había sido a su tiempo segundo Wrangler y recibido el primer premio en el concurso Smith [2]) ofreció donar los fondos (que ascendieron a fin de cuentas a 8 500 libras esterlinas) para la construcción de un laboratorio de investigación adecuado. Un mes más tarde el consejo universitario aceptó el ofrecimiento, le puso al laboratorio, en su honor, el nombre de Laboratorio Cavendish, y estableció una cátedra Cavendish.
Fig 1. Postal de Maxwell a Thomson de 1871 que muestra el plano del Laboratorio CavendishThomson, para entonces lord Kelvin, fue invitado a ser catedrático Cavendish, pero declinó la oferta, y otro tanto hizo Helmholtz. Se dirigieron entonces a Maxwell, y (según Kelvin) si lo hubiese declinado, el puesto le hubiese sido ofrecido a John W. Strutt (mejor conocido como lord Rayleigh). Éste le escribió a Maxwell (quien, por mala salud, se había retirado de su cátedra del King´s College a su propiedad escocesa de Glenlair), apremiándolo para que aceptara el cargo: "Lo que más se necesita, según la mayoría de quienes saben algo del asunto, no es tanto un conferenciante como un matemático que tenga auténtica experiencia en la experimentación y que encaminara debidamente las energías de los bachilleres y miembros más jóvenes". Maxwell aceptó y dio su primera clase en octubre de 1871. El edificio del laboratorio no quedó completo hasta 1874. Entre los primeros que investigaron en el Cavendish estuvieron R.T. Glazebrook, en óptica, y Arthur Schuster, en espectroscopía. Maxwell siguió dando pláticas bastante elementales, pero dedicó gran parte del tiempo a preparar la edición de las obras inéditas de Henry Cavendish, dejando la supervisión de los cursos en el laboratorio a su demostrador. La salud de Maxwell se deterioró rápidamente en 1879, y murió el 5 de noviembre del mismo año.
Fig 2. Maxwell hacia los treinta y cinco años (1866).Sir William Thomson fue invitado otra vez a ser catedrático Cavendish, y volvió a negarse. Además de ser profesor en Glasgow, era para entonces un próspero ingeniero consultor y poseía un espléndido yate de 126 toneladas, amarrado en la confluencia del río Kelvin y el Clyde. En diciembre de 1879, lord Rayleigh fue invitado a la cátedra Cavendish y aceptó un nombramiento por cinco años. Aunque no estaba necesitado, la depresión agrícola de 1878-1879 hacía menos grata la vida en su propiedad de Terling. Se entregó a sus obligaciones a principios de 1880. El demostrador de Maxwell había renunciado, y Rayleigh nombró para este cargo a R. T. Glazebrook, quien más tarde habría de ser el primer director del National Physical Laboratory. En julio de 1879, el consejo meteorológico solicitó que los distintos tipos de higrómetros fuesen comparados y normalizados. Stokes había dispuesto que esto se hiciera en el Cavendish, y Maxwell escogió a William Napier Shaw, quien por entonces laboraba en Berlín, con Helmholtz, para que se encargara de ello. Maxwell murió antes de que llegara Shaw, pero Rayleigh dispuso que se llevara adelante los estudios meteorológicos, y lo designó segundo demostrador. Rayleigh también nombró a George Gordon para que se encargase del taller. Había sido carpintero de barco en Liverpool y era hábil y presto. Sus obras no eran gratas a la vista, pero hacía lo que se esperaba de él, y lord Rayleigh no pedía más.
Fig 3. John William Strutt, lord Rayleigh, en los tiempos que
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